¿Cuál es tu opinión sobre la educación en la actualidad?
¿Cuál es tu opinión sobre la educación en la actualidad?
Al hacer el análisis sobre los
ejercicios educativos en el campo escolar en la actualidad, es imposible no
encontrar actividades comunes en la mayoría de las escuelas. Lo más usual es
etiquetar al alumno de acuerdo a sus notas escolares, mediante una estandarización,
sabiendo que cada niño es diferente.
Por
otro lado, se pretende llevar conceptos de libertad, convivencia, solidaridad,
paz, a las aulas, pero que al final, se hace para destinar a los estudiantes a
una estructura social funcionalista porque es más fácil para así, que ayudarlos
a pensar por ellos solos. Hablamos de libertad pero no educamos para la libertad.
Además,
la currícula educativa está acomodada a los preceptos que el aparato político
dicta. Y no es de esperarse que le convenga al Estado que abran los ojos y vean
la realidad tal cual es. Por eso, desde el seno escolar, la educación está
acomodada para que desde temprana edad se tenga que aprender a obedecer, a
seguir órdenes, a callar y a actuar; con el fin de acomodarte en donde la
historia ya te tiene un lugar reservado a cargo de una realidad secuestrada por
agentes destinados a eso y lo peor de todo, es que estas acciones de
sometimiento se perpetúan.
Tristemente
todo esto lleva a que los alumnos se conviertan en números, estadísticas y
conceptualizaciones a cada niño con una etiqueta (calificación), y lo malo es que
empiezan así los comparativos haciendo a un lado la parte humana del niño. Dado
que cada niño es diferente, es un crimen homogenizar la educación porque eso es
el origen de la ideología de diferencias sociales. Esta homogeneidad busca
separar a los que serán las futuras élites y los “precarios”.
En
este pleno siglo XXI, aun se mantiene esa escuela prusiana donde se castiga o
se premia, donde cada maestro cree que es el Mesías de la escuela, donde
se promueve la verticalidad, donde el señalamiento es un recurso de
sometimiento. No obstante, se pretende creer que la escuela es sinónimo de
educación y se piensa que se es buen maestro porque los alumnos pasan un
examen; sin embargo, no se prepara para la vida, se asesina la creatividad del
niño, además de sus emociones y su curiosidad. No se entiende que tachar sus
equivocaciones solo hacen daño al niño, relegándolo a la apatía.
Hay
que determinar fuertemente que el maestro no es el protagonista de los actos
educativos, es el niño. Que se entienda que son ellos quienes vienen llenos de
historia, de emociones, de visiones y sobre todo de amor. Ya no habría que
verlos como objeto de estudio sino mejor como un elemento colaborador-actor de
su propia historia y conocimiento.
Cuando se ama
la noble labor de ser docente, la verdadera motivación será la dedicación que
se le tenga a los estudiantes, porque también sin ellos no tendríamos un
espíritu existencial. Hay que permitir que los niños disfruten de su libertad
de aprender y sobre todo de vivirla. No habría que prohibirles una verdadera
educación, no anteponer nuestras expectativas a la de ellos, porque solo así se
podrá entregar a este mundo más y mejores preparadas en el marco de los avances
tecnológicos.
Y aunque las
didácticas en estos momentos debido a las condiciones de sanidad en el mundo no se
permiten tener un acercamiento literal con los alumnos, se puede valer de
dinámicas de actividades libres y expresiones abiertas para ir descifrando las
inquietudes de los niños. Ciertamente que debe haber un sistema informático
para dar las clases y lo lamentable es que el software que se ocupe no entiende
de flexibilizaciones ni de corrientes humanistas en sus parámetros de procesos
y evaluaciones, y ésta no debería ser una malla opresora de sujeción en la
activación de las diligencias de las clases. El maestro debe manejar las formas
situacionales para que la presencia de un canal
tecnológico pase a segundo plano y centrarse un poco más en la parte humana del alumno. Es obvio que
se está en estos momentos, digamos que, en “ensayos” de este tipo de dinámicas
virtuales, pero a pesar de eso, nunca nos olvidemos que detrás de un
dispositivo de comunicación hay un ser humano que también busca la manera de acomodarse
a estas situaciones de aprendizaje. Por el momento no hay de otra; más
tecnología, pero el doble de humanismo.
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